En una escena gastronómica cada vez más marcada por la técnica y la tendencia, Gastrobar Restaurante Jorge apuesta por algo que nunca pasa de moda: el producto, la cercanía y el sabor de siempre bien hecho. Hablamos con Óscar Cerdá Jiménez, chef ejecutivo, para descubrir qué hay detrás de su éxito.
En un momento donde muchos restaurantes buscan sorprender con técnica, vosotros apostáis por el producto. ¿Por qué esa decisión sigue siendo vuestra mejor carta?
La técnica está, claro, y la utilizamos, pero siempre como herramienta, no como protagonista. Nuestra base es el producto de mercado, el producto natural y de calidad. Lo importante es no invadirlo demasiado ni transformarlo en exceso.
Si tienes una gamba buena, lo que no puedes hacer es perder su esencia por intentar darle un giro demasiado radical. Queremos que el cliente reconozca lo que está comiendo, que identifique el producto y que disfrute de su sabor real. Ahí es donde está nuestra fuerza.
La técnica está, claro, y la utilizamos, pero siempre como herramienta, no como protagonista. Nuestra base es el producto de mercado, el producto natural y de calidad. Lo importante es no invadirlo demasiado ni transformarlo en exceso.
Si tienes una gamba buena, lo que no puedes hacer es perder su esencia por intentar darle un giro demasiado radical. Queremos que el cliente reconozca lo que está comiendo, que identifique el producto y que disfrute de su sabor real. Ahí es donde está nuestra fuerza.
¿Qué tiene que pasar en mesa para que digáis: “esto es exactamente la experiencia Gastrobar Jorge”?
Muy sencillo: ver a la gente feliz. Que estén sonriendo, que disfruten de lo que han pedido y, sobre todo, que vuelvan.
Para nosotros, el éxito no es solo que coman bien ese día, sino que quieran repetir en poco tiempo. Cuando eso ocurre, sabemos que la experiencia ha sido la que buscamos.
Muy sencillo: ver a la gente feliz. Que estén sonriendo, que disfruten de lo que han pedido y, sobre todo, que vuelvan.
Para nosotros, el éxito no es solo que coman bien ese día, sino que quieran repetir en poco tiempo. Cuando eso ocurre, sabemos que la experiencia ha sido la que buscamos.
Los arroces son casi una religión en Alicante. ¿Cómo se encuentra el equilibrio entre respetar la tradición y aportar personalidad propia?
El equilibrio está en el producto y en el respeto al proceso. Utilizamos producto fresco, elaboramos nuestros propios caldos, trabajamos con buenas bases como el aceite de oliva virgen y arroces con denominación de origen. A partir de ahí, puedes jugar con muchísimas variantes. Tenemos más de 40 tipos de arroz, y aunque la técnica base es similar, las combinaciones son infinitas: secos, melosos, caldosos, con carne, pescado o marisco.
Lo importante es que cada arroz tenga su punto exacto, su textura y ese fondo de sabor que lo hace diferente. Ese pequeño detalle -ese punto de cocción, ese fondo- es lo que realmente marca la diferencia.
El equilibrio está en el producto y en el respeto al proceso. Utilizamos producto fresco, elaboramos nuestros propios caldos, trabajamos con buenas bases como el aceite de oliva virgen y arroces con denominación de origen. A partir de ahí, puedes jugar con muchísimas variantes. Tenemos más de 40 tipos de arroz, y aunque la técnica base es similar, las combinaciones son infinitas: secos, melosos, caldosos, con carne, pescado o marisco.
Lo importante es que cada arroz tenga su punto exacto, su textura y ese fondo de sabor que lo hace diferente. Ese pequeño detalle -ese punto de cocción, ese fondo- es lo que realmente marca la diferencia.
Ser cercanos sin perder calidad no es fácil. ¿Dónde está el secreto para mantener ese equilibrio día a día?
En tratar a todos los clientes exactamente igual. En cocina no hacemos distinciones: da igual quién esté en la mesa, todo tiene que salir al mismo nivel.
Yo estoy en cocina y mi hermano, Jorge, en sala, y esa coordinación es clave. El objetivo es que todas las mesas tengan la misma experiencia, el mismo cuidado y el mismo resultado. Ese equilibrio constante es lo que hace que el cliente confíe en nosotros.
En tratar a todos los clientes exactamente igual. En cocina no hacemos distinciones: da igual quién esté en la mesa, todo tiene que salir al mismo nivel.
Yo estoy en cocina y mi hermano, Jorge, en sala, y esa coordinación es clave. El objetivo es que todas las mesas tengan la misma experiencia, el mismo cuidado y el mismo resultado. Ese equilibrio constante es lo que hace que el cliente confíe en nosotros.
Si alguien visita por primera vez Gastrobar Jorge, ¿qué plato y qué momento definirían mejor vuestra esencia?
Empezaría por algo muy nuestro, como los salazones o una coca de escalivada con sardina ahumada. También nuestras bravas, que llevamos más de 30 años haciendo con la misma receta.
Después, sin duda, el protagonista es el arroz. Es el plato central, el que define nuestra cocina. Y para cerrar, un buen postre casero y un café.
Al final, más que un plato concreto, es el conjunto: un buen aperitivo, un arroz bien hecho y terminar con un buen sabor de boca. Esa es nuestra esencia.
Empezaría por algo muy nuestro, como los salazones o una coca de escalivada con sardina ahumada. También nuestras bravas, que llevamos más de 30 años haciendo con la misma receta.
Después, sin duda, el protagonista es el arroz. Es el plato central, el que define nuestra cocina. Y para cerrar, un buen postre casero y un café.
Al final, más que un plato concreto, es el conjunto: un buen aperitivo, un arroz bien hecho y terminar con un buen sabor de boca. Esa es nuestra esencia.
C/ Martin Luther King, 2-3
03010 Alicante
+34 965 243 661 / 620 879 349 / 657 390 265
www.gastrobarjorge.com
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