Donde ahora se ubica Casa La Maja, frente al Mar Mediterráneo, en el paseo marítimo de Altea, abría sus puertas y acogía a un público internacional un local que llegó a tener una fama mítica, el Bodegón de Pepe, toda una institución en el imaginario cultural y gastronómico de la villa alteana.
Un emprendedor de origen egipcio y trayectoria internacional ha elegido este histórico local para mostramos su propuesta culinaria y volver a deleitarnos con los sabores de una cocina que siempre nos va a deparar placeres y sorpresas.
“Cuando conocí Altea me quedé rápidamente impresionado por su belleza, sus vistas, sus restaurantes. Había muchos sitios para cenar, y todos tenían un nivel”, nos confiesa Ziad Aboubakr, propietario de Casa La Maja, y emprendedor que ha dado nueva vida a un clásico de la gastronomía alteana.
La propuesta que nos plantea Ziad es sencilla y efectiva: un local con tres espacios diferentes que abarcan una amplia oferta:
-un bar de tapas en el interior, en el que además se pueden degustar bebidas de calidad y cócteles;
-en la terraza, un restaurante con unas vistas espectaculares, el horizonte del Mar Mediterráneo y una propuesta de cocina mediterránea con un toque cosmopolita;
-un bistró en el que poder saborear un buen desayuno, en buena compañía o con tus propios pensamientos.
-un bar de tapas en el interior, en el que además se pueden degustar bebidas de calidad y cócteles;
-en la terraza, un restaurante con unas vistas espectaculares, el horizonte del Mar Mediterráneo y una propuesta de cocina mediterránea con un toque cosmopolita;
-un bistró en el que poder saborear un buen desayuno, en buena compañía o con tus propios pensamientos.
“Nuestra carta es muy abierta, aunque nuestra principal especialidad es el pescado y el marisco absolutamente fresco, un producto que obtenemos directamente de pescadores locales para asegurar su maxima frescura”, puntualiza el jefe de cocina Brett Russell.
“Nuestro concepto se basa en seleccionar productos locales para garantizar la calidad y una cocina que aporta a cada plato el sabor inconfundible de las recetas alicantinas. Navajas, berberechos, gambas, quisquillas… y también se pueden encontrar ostras.
Los pescados están cocinados con mucho arte, destacando el rodaballo, el bogavante y el bonito a la parrilla. Es conveniente llamar previamente no solo para reservar, sino también para conocer las ofertas del día, que dependen en buena medida de las capturas marineras.
En la carta también podemos encontrar un acertado surtido de carnes y un menú degustación que hará las delicias de quienes lo disfruten mirando el azul intenso del Mare Nostrum.
El planteamiento de la bodega es muy inteligente. Una selección no demasiado extensa, pero con niveles diferentes que permitan saborear un buen vino a precios accesibles. Hay referencias del Priorato, Rioja, Ribera del Duero, y los imprescindibles y muy recomendables vinos de Alicante.
Casa La Maja tiene todo el encanto de los lugares típicos de Altea que convirtieron a esta villa en un destino gastronómico y cultural de primer nivel. Saborear su cocina envuelto en la luz y la belleza de sus paisajes es un placer al que es muy difícil renunciar.
