Los Riquelme serán la familia que, probablemente, haya dado de comer arroz de calidad a más personas no solo en su Alicante natal, sino en muchas otras partes del mundo.
No en vano su especialidad son las paellas gigantes, esos eventos multitudinarios en los que miles de personas pueden degustar un buen plato de arroz alicantino. Eso les ha dado fama y reconocimiento, pero su propuesta gastronómica va mucho más allá.
“Hace más de cuarenta y cinco años que nos dedicamos a las paellas gigantes, las hemos hecho en los lugares más sorprendentes y lejanos que se pueda imaginar. Para nosotros son como un concierto de rock, una operación con una gran logística, y al final la gente tiene la recompensa de probar uno de los mejores arroces”, nos dice Moncho Riquelme, ahora al mando del negocio familiar.
Su actual local, en las faldas del Castillo de Santa Bárbara, recibe el sobrenombre de Casa Riquelme 3.0, dado que es la tercera ubicación de este histórico restaurante que durante muchos años estuvo regentado por Ramonet, el padre, todo un personaje en el mundo gastronómico alicantino.
Por aquí siguen pasando políticos, artistas, toreros y una buena parte de la sociedad alicantina que ama la buena mesa y quiere saborear los platos típicos de la gastronomía local.
“Intentamos recuperar antiguas recetas, cosas que comían y que preparaban nuestros abuelos, como el pulpo seco, la musola, el salazón, unas buenas habas sobre las mesas: cosas que se están perdiendo y que forman parte de nuestra cultura gastronómica”, nos dice Moncho.
La fórmula para el éxito de este restaurante tiene unos ingredientes que podemos reconocer en cada uno de sus platos: magnífica materia prima y mucho corazón a la hora de cocinar y atender al cliente.
Pescado de la bahía, carnes de primera calidad, mariscos procedentes del cercano Mercado Central y una gama de arroces que abarca desde los más típicos alicantinos hasta las creaciones propias de quien experimenta en los fogones y busca nuevas recetas que sorprendan a la clientela.
“Yo estoy de acuerdo con la cocina fusión y con investigar y crear, pero tenemos un montón de cosas que hay que preservar. En cuanto a los arroces, nosotros tenemos algunos que son creaciones propias y que la gente no para de pedir. Arroz Riquelme con atún, gamba pelada y rape; Arroz Ramonet - lo dedicamos a nuestro padre- con conejo, setas y alcachofas; Arroz con pulpo, o el imprescindible Arroz del Senyoret con rape, cola de gamba, sepia y mejillones”.
En los fogones de Casa Riquelme también encontramos a otro descendiente del gran Ramón, David, y en la sala tenemos la presencia pulcra y profesional de Rocío, la otra hermana.
Los tres mantienen viva esta saga de grandes maestros arroceros y transmisores de las mejores recetas alicantinas.
Un apunte que no podemos pasar por alto: su magnífica bodega, con referencias de todos los puntos de España y con una especial atención a los emergentes vinos alicantinos. Como diceMoncho: “El vino es el remate, lo que te hace que el placer sea redondo”.
Si alguna vez acude a un evento en el que se cocina una paella gigante de la mano de los Riquelme, no lo dude: aunque tenga que esperar, guarde el turno y saboree ese magnífico arroz.
Si quiere disfrutar de una experiencia gastronómica que recorre lo mejor de la cocina alicantina, tampoco lo dude, Casa Riquelme es ese lugar.